Los dispositivos cardíacos implantables son aparatos médicos que se colocan en el cuerpo para controlar el ritmo del corazón o ayudar a que funcione mejor. Los más utilizados son los marcapasos, los desfibriladores implantables y los dispositivos de terapia de resincronización cardíaca.
Los marcapasos se utilizan cuando el corazón late demasiado lento, ayudando a mantener un ritmo adecuado. Los desfibriladores implantables detectan arritmias graves y pueden administrar una descarga eléctrica para restaurar el ritmo normal y prevenir la muerte súbita. Por su parte, los dispositivos de resincronización cardíaca ayudan a que las cavidades del corazón se contraigan de forma más coordinada en pacientes con insuficiencia cardíaca.
Estos dispositivos están indicados para el manejo de bradiarritmias, taquiarritmias ventriculares y la insuficiencia cardíaca avanzada, mejorando la calidad de vida y reduciendo la mortalidad en pacientes seleccionados.
En los últimos años han aparecido nuevas tecnologías, como los marcapasos sin cables, que se implantan directamente en el corazón, y los desfibriladores subcutáneos, que se colocan bajo la piel sin cables dentro del corazón, lo que reduce el riesgo de infecciones y problemas relacionados con los electrodos.
Otros dispositivos cardíacos relacionados son el monitor Holter, un aparato portátil que registra el electrocardiograma de forma continua durante 24 a 72, mientras el paciente realiza su vida habitual para detectar arritmias y estudiar síntomas como palpitaciones o desmayos, y los dispositivos de asistencia ventricular, bombas mecánicas que ayudan al corazón a bombear la sangre en casos de insuficiencia cardíaca avanzada cuando los fármacos no son suficientes.
Los pacientes con dispositivos cardíacos como marcapasos o desfibriladores deben realizar controles médicos periódicos para comprobar el funcionamiento del aparato y el estado de la batería. También es importante llevar siempre una tarjeta identificativa del dispositivo.
Se recomienda evitar interferencias electromagnéticas, manteniendo el teléfono móvil a cierta distancia del implante y teniendo precaución con imanes, detectores de metales o algunas herramientas eléctricas.
En general, los pacientes pueden retomar sus actividades habituales, incluyendo ejercicio y vida sexual, aunque se aconseja evitar deportes de contacto que puedan dañar el dispositivo. El tiempo para volver a conducir dependerá de cada caso y de la evolución clínica.
Concepción Fernández
Febrero 2026
