Los dispositivos de asistencia ventricular son bombas mecánicas que ayudan al corazón a bombear sangre cuando este se encuentra muy debilitado y no puede hacerlo de forma eficaz. Se utilizan en pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada, especialmente cuando los síntomas persisten a pesar del tratamiento médico, cuando se está esperando un trasplante cardiaco o cuando el paciente no puede ser trasplantado.
Estos dispositivos pueden emplearse de forma temporal, como apoyo mientras el corazón se recupera, mientras se decide el tratamiento definitivo, o de forma prolongada, como tratamiento a largo plazo en pacientes que no son candidatos a trasplante cardiaco.
El sistema suele estar formado por una bomba implantada dentro del cuerpo, un cable que sale por la piel del abdomen, un controlador externo que regula su funcionamiento y una fuente de energía, que puede ser la corriente eléctrica o baterías recargables. Estas baterías permiten al paciente moverse y realizar muchas actividades cotidianas con cierta autonomía.
La implantación del dispositivo requiere una cirugía con anestesia general y la conexión del paciente a una máquina de circulación extracorpórea (bypass cardiopulmonar), que asume la función del corazón y los pulmones durante la operación. Se accede al corazón generalmente a través del esternón. En la mayoría de los casos, la asistencia se coloca en el ventrículo izquierdo, que es la principal cavidad encargada de impulsar la sangre al resto del cuerpo, aunque en algunas situaciones puede ser necesario asistir también el ventrículo derecho o ambos.
Después de la intervención, el paciente permanece ingresado en cuidados intensivos y posteriormente en planta hasta su recuperación.
Tras el alta, será necesario seguir controles médicos periódicos y tomar medicación, especialmente anticoagulantes, para prevenir la formación de coágulos.
Como cualquier tratamiento complejo, estos dispositivos pueden presentar complicaciones, entre ellas sangrado, infecciones, formación de coágulos, arritmias o fallos del sistema.
Es fundamental aprender a manejar correctamente el equipo, vigilar las alarmas, mantener siempre conectado el controlador a una fuente de energía Y saber cómo actuar ante cualquier incidencia. Es obligatorio tener siempre preparada una segunda consola de repuesto con los mismos parámetros programados y baterías adicionales cargadas.
En casa, es fundamental mantener la zona de salida del cable (driveline) siempre limpia, seca y bien fijada, ya que es una posible vía de infección.
Deben realizarse las curas según las indicaciones del equipo sanitario. No debe bañarse ni nadar, y solo podrá ducharse cuando la herida haya cicatrizado y con la protección adecuada.
Es imprescindible seguir correctamente el tratamiento anticoagulante, controlar de forma regular el peso, la temperatura y la presión arterial, y mantener una actividad física suave y progresiva, evitando esfuerzos intensos o movimientos bruscos.
⚠️Debe consultar de inmediato si presenta fiebre, enrojecimiento o supuración en la zona del cable, sangrados, aumento rápido de peso, hinchazón, mareos intensos o desmayos
Concepción Fernández
Febrero 2026
