Enfermedad venosa periférica

Las enfermedades que pueden afectar al sistema venoso, son los coágulos sanguíneos (trombos), la flebitis, las varices y la embolia pulmonar.

  • Coágulos sanguíneos o trombos

Pueden originarse en las venas superficiales o en venas más profundas (trombosis venosa profunda), generalmente en las piernas. La trombosis venosa profunda puede causar dolor o hinchazón de piernas, pero también puede ocurrir sin síntomas. Pueden deberse a ciertas enfermedades que afectan a la coagulación de la sangre o aparecer en períodos largos de inmovilidad o reposo en cama, tras una cirugía o un accidente, enfermedades crónicas incapacitantes e incluso en viajes largos, en los que las piernas permanecen períodos de tiempo largos inmovilizadas.

Suponen un riesgo elevado de que los coágulos se desprendan y se desplazasen por el torrente sanguíneo y lleguen a los pulmones, ocasionando una embolia pulmonar.

Puede no presentar síntomas o manifestarse por hinchazón de la pierna afectada, enrojecimiento o decoloración de la pierna, inflamación y dolor que normalmente aparece en la pantorrilla, tipo calambre.

Los antecedentes familiares, la obesidad y el sobrepeso, el tabaquismo y tener más de 60 años aumentan el riesgo de padecer trombosis venosa profunda.

  • Flebitis

Se produce hinchazón de una vena, y puede ser:

  • Superficial: en una vena está muy cerca de la superficie de la piel. Cursa con dolor y enrojecimiento de la zona. Suele aparecer en personas hospitalizadas por el uso de goteros en los brazos o por la trombosis de las varices.
  • Profunda (tromboflebitis): en las venas que se encuentran en el interior de la pierna. Cursa con dolor intenso e incluso fiebre y con riesgo de aparición de trombos y si pasan al torrente sanguíneo, de embolia pulmonar. Precisa fármaco diluyente de la sangre por vena para disolver el trombo e incluso mantener posteriormente tratamiento anticoagulante por vía oral un tiempo determinado.

Aunque se viene recomendando el reposo con la extremidad elevada durante los primeros días del diagnóstico, para evitar que el trombo se desprenda, ya hay evidencia de la eficacia de la deambulación temprana para disminuir el dolor y probablemente en disminuir el riesgo de avance de la trombosis venosa profunda y no aumentar el riesgo de muerte por tromboembolismo. Tu médico te indicará la mejor medida en su caso.

  • Varices

Las varices se ocasionan por la dilatación permanente y patológica, alargamiento y flexuosidad de las venas superficiales de los miembros inferiores. Las várices son la consecuencia del aumento de la presión en la circulación de retorno venoso que conduce a la dilatación progresiva de las venas. Se calcula que el 15% al 20% de la población mayor de 35 años padece de várices de diferentes grados. Son más frecuentes en mujeres y se desarrollan en particular a partir de los 50 años. Entre las causas que producen esta enfermedad, además de la predisposición genética (hay un fuerte componente hereditario), se han identificado factores desencadenantes como el estar de pie durante demasiado tiempo, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y sobre todo la acción de las hormonas femeninas.

Las varices pueden prevenirse evitando la obesidad, realizando ejercicio físico regular y evitando estar mucho tiempo de pie.

  • Embolia pulmonar

La embolia pulmonar es una complicación grave, consecuencia del desplazamiento de un trombo desde la vena en que se forma hacia el pulmón, obstruyendo una de las arterias de los pulmones, poniendo en peligro la vida de la persona e incluso ocasionar la muerte súbita e inesperada.

Tomar medidas para prevenir los coágulos sanguíneos en las piernas ayudará a protegerte contra la embolia pulmonar.

Los signos y/o síntomas pueden variar mucho, según el estado del paciente (enfermedad pulmonar o cardíaca previa), la cantidad de pulmón afectada y el tamaño de los coágulos.  Los más comunes son:

  • Falta repentina de aire, que empeora con el esfuerzo.
  • Piel húmeda o descolorida (cianosis)
  • Dolor agudo en el pecho, similar al de la angina, que impide respirar de manera profunda y que se agudiza con la tos o al inclinarse/agacharse.
  • Tos con esputo sanguinolento o con hilos de sangre.
  • Desmayos, mareo o aturdimiento.
  • Pulso acelerado y/o irregular
  • Dolor o hinchazón en la pierna, por lo general en la pantorrilla, a causa de una trombosis venosa profunda

Recomendaciones

  • Dieta saludable: Una dieta saludable, basada en frutas, verduras y productos integrales, y baja en grasas saturadas, colesterol y sodio, puede ayudar a controlar el peso, la presión arterial y el colesterol.
  • Deja de fumar, muy perjudicial para la patología venosa.
  • Ejercicio físico regular: ejercicio moderado y de forma regular e incluso mantener las piernas elevadas, siempre que sea posible, es muy importante para las personas que deban permanecer mucho tiempo sentadas o realizan viajes largos con frecuencia, para disminuir el riesgo de formación de coágulos.
  • Utiliza ropa cómoda, suelta, que no comprima la cintura ni pantorrillas para evitar que la sangre de retorno se estanque.
  • Evita posturas forzadas que le aumenten el dolor, cambiar con frecuencia la posición de las piernas.
  • Baños o duchas calientes. Realiza la higiene personal con normalidad, secando las heridas perfectamente, y si es necesario aplica después, un antiséptico. Termina siempre la ducha con agua fría en ambas piernas, haciendo un masaje desde los tobillos hasta los muslos, activa la función venosa y disminuye la sensación de pesadez.
  • Evita las temperaturas frías tanto como sea posible. Si no es posible, protégete con varias capas de abrigo.
  • Durante los viajes, es recomendable que bebas mucha agua (para evitar la deshidratación, favorecedora de la formación de coágulos sanguíneos), evita el alcohol, no cruces las piernas cuando estés sentado, ponte de pie con frecuencia, muévete en el asiento, dobla las rodillas varias veces y flexiona los tobillos de 15 a 30 minutos. En viajes en automóvil, realiza paradas frecuentes para
  • Siempre bajo criterio médico, las medias de compresión ejercen presión en las piernas para facilitar el movimiento de la sangre venosa de regreso al corazón.

El tratamiento de la EVC pasa por el abordaje de los factores de riesgo, la terapia compresiva, el tratamiento farmacológico, la escleroterapia(inyección de una sustancia en el interior de las venas) y el tratamiento quirúrgico (safenectomía), según el estadio evolutivo de la enfermedad.