La opinión de un perfusionista

El enfermero perfusionista es un profesional que cuenta con una formación específica que garantiza la adquisición de los conocimientos necesarios para llevar a cabo procedimientos de oxigenación a través de membrana extracorpórea con seguridad.

Juan Blanco Morillo. Perfusionista del adulto. Servicio de Cirugía Cardiovascular de HCU Virgen de la Arrixaca. Postgraduado en Técnicas de Circulación Extracorpórea. Máster en Técnicas de Circulación Extracorpórea. Acreditado por el European Board Certificate in Perfusion nº 081876. Máster Oficial en Gestión Integral de Riesgo Cardiovascular. Doctorando en CC. de la Salud por la Universidad de Murcia.

¿En qué consiste la labor profesional del perfusionista?

Por medio de la CEC, conseguimos suplir de manera total o parcial las funciones realizadas por el corazón y los pulmones empleando un sofisticado circuito que desvía toda la sangre del cuerpo, evitando el paso por ambos, y la devuelve en las condiciones óptimas al  paciente. Gracias a su implantación, es posible realizar cirugías reparadoras de elementos deteriorados del corazón como sus válvulas y vasos sanguíneos, manteniendo éste y los pulmones totalmente parados para facilitar la visión y acceso del área afectada al cirujano cardiovascular. Durante este periodo de tiempo somos garantes del mejor estado a nivel fisiológico del paciente con el fin de facilitar la capacidad de recuperación del mismo una vez ha sido realizada con éxito la corrección quirúrgica necesaria.

¿Cómo te surgió la posibilidad de dedicarte a la perfusión?

Estudié la carrera de Enfermería en la Universidad de León donde tuve la oportunidad de hacer prácticas en diferentes áreas del hospital, encontrando mi vocación en servicios en que el paciente se encuentra en estado crítico. Años más tarde, tras acumular experiencia como enfermero de anestesia, me fue propuesto formarme como enfermero perfusionista dado que existía una necesidad imperiosa en el hospital de La Fe, en ese momento y aunque me impuso mucho respeto, descubrí al poco tiempo que era a lo que quería dedicar mi carrera.

¿Desde cuando eres perfusionista?

Mi primera CEC la realicé en 2006 acompañado de un perfusionista experto pero realmente hasta 2008, tras más de 500 cirugías y dos años de estudio del Postgrado en Técnicas de Perfusión y Oxigenación Extracorpórea, no comencé a sentir que podía trabajar con la seguridad que el paciente merece, puesto que no sólo se trata de bombear sangre, sino que son muchos parámetros y variables los que debemos controlar para “suplir de manera óptima” la fisiología de la persona en coordinación con el anestesiólogo y el cirujano cardiovascular. No es una tarea sencilla y el espacio al error es muy pequeño, por lo que requiere conocimiento, experiencia y mucha velocidad de reacción porque ningún paciente es igual al anterior y durante una cirugía, la situación puede cambiar drásticamente. 

¿Cómo ha evolucionado la profesión desde que empezaste hasta el día de hoy?

Desde que yo entré por primera vez a un quirófano hasta hoy hemos mejorado mucho, de hecho se trata de un área del conocimiento joven y en pleno desarrollo puesto que la primera cirugía con CEC se realizó en 1953. Desde entonces hasta hoy, gracias a la labor investigadora (que realizamos en nuestro tiempo libre) hemos conseguido poder reducir la transfusión, la respuesta inflamatoria postoperatoria y las alteraciones de la coagulación, lo cual ha repercutido muy positivamente en la recuperación y la supervivencia de nuestros pacientes así como en los costes del proceso.

Además de esto, poco a poco hemos ido implicándonos en el desarrollo de nuevas terapias extracorpóreas en coordinación con Cirugía Cardiaca y Cuidados Intensivos como es la ECMO (Oxigenación a través de membrana extracorpórea de larga duración) gracias a la cual hemos llegado a suplir la función cardiaca, respiratoria o ambas durante más de 50 días, dando una oportunidad de recuperación a ese paciente que, de cualquier otra manera, tendría altas probabilidades de fallecer, como es el ejemplo de pacientes afectados de insuficiencia respiratoria por “gripe A” o para mantener la adecuada oxigenación del cuerpo hasta poder realizar un trasplante de corazón en aquellos que el deterioro cardiaco no es reparable, permitiendo aumentar el tiempo de espera hasta tener un órgano compatible.

Colaboramos también en procedimientos extracorpóreos con quimioterapia durante la cirugía con el objetivo de aniquilar los residuos microscópicos tumorales que pudieran permanecer tras la eliminación quirúrgica de algunos tipos de cáncer de la cavidad abdominal y en las extremidades por medio de terapias como la HIPEC (Perfusión Hipertérmica Intraperitoneal de Quimioterapia Intraquirúrgica) o la Perfusión Quimioterápica de miembro aislado.

Actualmente nos encontramos en plena implantación, en colaboración con la Organización Nacional de Trasplantes, de nuevas aplicaciones terapéuticas en el ámbito de la donación de órganos con el fin de prolongar la supervivencia de los órganos del donante tras el fallecimiento del mismo por medio de nuevas técnicas de perfusión como es el Mantenimiento del Donante en Asistolia bajo CEC o la Perfusión de Órgano Aislado con la que podemos aumentar la disponibilidad de hígados y riñones en condiciones óptimas para su implante.

¿Qué requisitos de formación se requieren en España para poder ser perfusionista?

Ser perfusionista hoy en día no es sencillo dado que no solo basta con estudiar y tener experiencia previa en el tratamiento del paciente crítico, sino que es requisito prácticamente indispensable que haya una necesidad de ampliación o renovación de plantilla en el hospital, puesto que gran parte de la formación es eminentemente práctica y supone un sacrificio importante por parte de todo el equipo para tratar de evitar que la curva de aprendizaje del alumno no suponga una disminución de la seguridad y la calidad del procedimiento, puesto que un error o una reacción lenta podrían tener consecuencias graves para el paciente e incluso la muerte y eso no resulta admisible.

¿Crees que la Perfusión está adecuadamente acreditada a nivel de reconocimiento profesional?

Desafortunadamente en nuestro país todavía no contamos con una regulación específica nacional de nuestra profesión tanto a nivel legal, formativo y salarial, lo que consideramos un verdadero atraso en comparación con otros países de la Unión Europea donde el perfusionista es considerado como un especialista clínico y en algunos incluso, en que se ha conseguido llegar más allá, la Perfusión es considerada a todos los efectos una disciplina del conocimiento en sí misma, contando con una titulación de Grado Universitario.

En nuestro país se encuentra a la vanguardia en este aspecto la Comunidad Autónoma de Andalucía donde se han desarrollado acreditaciones de áreas específicas como se trata de nuestro caso, por medio de las cuales se establecen unos estándares tanto de formación como de experiencia que capacitan al profesional para ejercer ciertos puestos de trabajo de mayor complejidad, lo cual es un paso importante. A pesar de ello, todavía queda mucho por hacer para poder situarnos a la cabeza de Europa ya que, mientras no exista esa regulación nacional tan esperada de nuestra disciplina, resulta verdaderamente difícil dimensionar de manera adecuada las plantillas de Perfusión con el fin de poder no sólo cubrir la actividad quirúrgica, si no avanzar hacia un perfil más científico que pueda dar sus frutos en forma de unos mejores resultados en todas las dimensiones de la persona, así como de un trato más humano.

¿Qué es el European Board of Cardiovascular Perfusion? 

Se trata de un organismo regulador de carácter europeo que vela por la formación teórico-práctica en Perfusión Cardiovascular e insta a todos los países europeos a desarrollar programas específicos de formación en Perfusión basados en ciertos estándares de calidad que han de ser comprobados por medio de un examen de nivel de conocimientos y la aportación de experiencia clínica, méritos investigadores y de actualización de conocimientos. En definitiva, garantiza que aquellos profesionales que obtuvimos dicha acreditación y lo recertificamos cada trienio realizamos anualmente un mínimo de 100 procedimientos anuales bajo circulación extracorpórea (dado que los periodos de inactividad merman mucho la calidad de nuestro trabajo) además de estar a la última en nuevas terapias y procedimientos relacionados con nuestra área de conocimiento.

 ¿Cómo ves el futuro de la perfusión?

El futuro siempre resulta algo incierto, pero es innegable que la incorporación de nuevas tecnologías al mundo sanitario está sufriendo un crecimiento exponencial.

Cuando yo comencé se realizaba una perfusión mucho más agresiva, estandarizada y menos coste-efectiva, afortunadamente hoy contamos con dispositivos de monitorización en tiempo real con la que podemos realizar procedimientos mucho más adaptados a las necesidades instantáneas de cada paciente, así como de mayor formación y eso va en aumento.

Quién sabe con qué herramientas contaremos el día de mañana, pero pienso que es este aspecto donde han de imperar la humanidad y la razón por encima de todo ya que la incorporación de inteligencia artificial a nuestros quirófanos podría llegar a suponer que un paciente sea intervenido sin la participación directa de más persona que el propio paciente, lo cual francamente asusta y entristece, por lo que uno de nuestros mayores retos en la actualidad es continuar trabajando por la vía clínica e investigadora para poder ofrecer al paciente lo mejor de nosotros y ponerlo en valor.