La adherencia terapéutica es el grado en que una persona sigue correctamente el tratamiento, incluyendo medicación, dieta y cambios en hábitos de vida, tal como lo recomienda su médico o enfermera.
La adherencia terapéutica mejora la salud cardiovascular y reduce riesgos de infarto, ictus o complicaciones, evita hospitalizaciones y disminuye los costos sanitarios.La falta de adherencia es frecuente: entre 4 y 6 de cada 10 pacientes con enfermedades del corazón no toman sus medicamentos como deben.
La falta de adherencia al tratamiento puede ser voluntaria, cuando la persona decide no tomar la medicación, o involuntaria, por olvidos, tratamientos complejos o dificultad para mantener rutinas. El incumplimiento puede ser total, si se abandona el tratamiento, o parcial, cuando se omiten dosis, se reduce la cantidad, se interrumpe al sentirse mejor o solo se toma la medicación antes de las visitas médicas.
Una buena comunicación con el médico y la enfermera y la toma de decisiones compartidas basadas en la confianza, mejoran la adherencia a los tratamientos. Ellos médico proporcionan la información suficiente y oportuna sobre las diferentes alternativas terapéuticas disponibles para restaurar y/o mantener la salud cardiovascular y para tomar decisiones compartidas.
Además del tratamiento farmacológico de la enfermedad cardiovascular, es necesario realizar y mantener cambios y modificaciones conductuales en el estilo de vida no saludable para reducir el riesgo cardiovascular y mantener controlada la enfermedad. En muchas ocasiones, con una alimentación saludable, bajo consumo de sodio, control del peso, eliminación del tabaco y el alcohol y un nivel adecuado de ejercicio físico se pueden controlar factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión o la hipercolesterolemia, sin necesidad de tratamiento farmacológico o retrasando su inicio.
La enfermera asesora sobre las conductas de autocuidado que se permitirán realizar, de manera permanente, los cambios necesarios en el estilo de vida, según las preferencias y/o necesidades de cada persona, como gestionar adecuadamente el control de los factores de riesgo cardiovascular y como seguir adecuadamente el tratamiento farmacológico.
Se recomienda:
Contar con un calendario que indique horarios, dosis y nombres de cada fármaco. Asociar la toma con actividades diarias y usar alarmas o recordatorios facilita no olvidarlos.
Organizar los medicamentos por momentos del día y mantenerlos en un lugar visible. Los pastilleros semanales ayudan a evitar errores.
Contar con el apoyo de familiares o cuidadores para el control de los fármacos.
Registrar los efectos del tratamiento y comentarlos con el equipo de salud para un mejor seguimiento. Nunca se debe suspender un fármaco sin indicación del médico o la enfermera.
Concepción Fernández
Febrero 2026

