Los lípidos son grasas esenciales para el cuerpo, necesarias para la energía y el buen funcionamiento celular.
El colesterol es una grasa necesaria para producir hormonas y vitaminas y ayudar en la digestión. Viaja por la sangre unido a proteínas llamadas lipoproteínas:
LDL (colesterol “malo”): niveles altos favorecen la aterosclerosis y aumentan el riesgo de enfermedades del corazón. Menor LDL = menor riesgo cardiovascular.
HDL (colesterol “bueno”): ayuda a retirar el exceso de colesterol y lo lleva al hígado. Niveles bajos aumentan el riesgo cardiovascular; niveles altos protegen el corazón.
Los triglicéridos son otro tipo de grasa que, provienen de los alimentos - mantequilla, los aceites y otras grasas- y/o de las calorías adicionales que el cuerpo no necesita en forma inmediata.
Valores recomendados de lípidos
c-LDL (malo)
< 130 en pacientes con riesgo bajo
< 100 en pacientes con riesgo moderado
< 70 en pacientes con riesgo alto y reducir al menos al 50% las cifras basales
< 55 mg/dl en pacientes con riesgo muy alto y reducir al menos al 50% las cifras basales
c-HDL (bueno) > 40 mg/dl varones y > 45 mg/dl mujeres
Triglicéridos < 150 miligramos por decilitro (mg/dl)
Las personas con enfermedad cardiovascular previa, otros factores de riesgo o antecedentes familiares deben realizar un control estricto y seguir las recomendaciones médicas. También en situaciones especiales como el embarazo o la menopausia.
La dislipemia (alteración de los niveles de lípidos en sangre, principalmente colesterol y triglicéridos), puede ser primaria (genética) o, más frecuentemente, secundaria a condiciones como diabetes, obesidad o estilos de vida poco saludables. Favorece la formación y progresión de placas ateroscleróticas, lo que incrementa el riesgo de eventos como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular.
La asociación de triglicéridos altos, colesterol HDL bajo y partículas de LDL pequeñas y densas (dislipemia aterogénica), frecuente en personas con diabetes y síndrome metabólico, se asocia a alto riesgo cardiovascular, incluso con el colesterol LDL bien controlado con tratamiento.
El tratamiento de la dislipemia se basa sobre todo en mejorar el estilo de vida y controlar las causas que la producen. Cuando estas medidas no son suficientes, es necesario añadir tratamiento con estatinas, que reduce de forma eficaz el colesterol y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, sin abandonar los hábitos saludables.
Se recomienda seguir una dieta cardiosaludable, como la mediterránea, rica en frutas, verduras, fibra, pescado y aceite de oliva, y reducir grasas poco saludables, azúcares y alcohol.
Mantener un peso adecuado (Reducción del 5-10% del peso corporal en personas con sobrepeso u obesidad) y realizar al menos 150 min/semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 min. de vigoroso, no fumar y limitar el consumo de alcohol son claves para mejorar el colesterol y reducir el riesgo cardiovascular.
Concepción Fernández
Febrero 2026

