La enfermedad periodontal comienza con inflamación y sangrado de las encías causados por la placa dental. Si no se trata, puede avanzar y provocar retracción de las encías, formación de bolsas profundas y pérdida del hueso que sostiene los dientes.
La enfermedad periodontal y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica comparten factores de riesgo comunes -edad avanzada, tabaquismo, sexo masculino, baja actividad física, sobrepeso u obesidad, bajo nivel socioeconómico y educativo-, pero también hay una asociación directa entre ambas enfermedades como consecuencia de la bacteriemia y la infección vascular.
La placa dental presente en la enfermedad periodontal alberga múltiples cepas bacterianas. Las bolsas periodontales, especialmente durante la manipulación del tejido, pueden provocar sangrado, facilitando la entrada de bacterias periodontales en la circulación sanguínea e induciendo una respuesta inflamatoria sistémica que contribuye a la disfunción endotelial y la formación de placas de ateroma.
Los pacientes con periodontitis severa o con pérdida significativa de dientes tienen mayor incidencia de cardiopatía isquémica, ictus y muerte por causas cardiovasculares, con riesgos que aumentan proporcionalmente a la gravedad periodontal y al número de dientes perdidos.
El cuidado de la salud periodontal es parte fundamental de la prevención cardiovascular. Se recomienda realizar controles odontológicos regulares y acudir al especialista en casos de periodontitis moderada o severa. Una higiene oral adecuada -con cepillado frecuente, uso de hilo dental y limpiezas profesionales- para reducir la inflamación sistémica. Además, el control de factores como diabetes, hipertensión, obesidad y tabaquismo es clave para disminuir el riesgo cardiovascular global.
Las personas que tienen uno o más factores de riesgo tienen un riesgo mayor y pueden beneficiarse de los controles dentales regulares que permitan identificar signos tempranos como sangrado, inflamación o pequeñas pérdidas de hueso.
En pacientes con alto riesgo vascular -prótesis valvulares, antecedentes de endocarditis infecciosa, ciertas cardiopatías congénitas y receptores de trasplante cardíaco que han desarrollado valvulopatías-, ante la práctica de procedimientos invasivos, puede estar indicada la profilaxis antibiótica.
En pacientes con tratamiento anticoagulante, para procedimientos de bajo riesgo de sangrado, se recomienda continuar la anticoagulación y emplear medidas hemostáticas locales. En procedimientos de riesgo moderado o alto, se recomienda interrumpir temporalmente la anticoagulación - generalmente 24 horas antes para riesgo moderado y 48 horas antes para alto riesgo-y reanudarla tras lograr hemostasia adecuada, minimizando el tiempo sin protección antitrombótica.
Consulte siempre a su médico, antes de cualquier procedimiento bucal y siga estrictamente las indicaciones recibidas.
Concepción Fernández
Febrero 2026

