El tabaquismo es uno de los factores que más aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Fumar incrementa de forma clara la probabilidad de padecer infarto, angina de pecho, muerte súbita cardíaca, ictus, insuficiencia cardíaca, arritmias, problemas en las arterias de las piernas o aneurismas de la aorta, entre otras enfermedades graves.
El humo de segunda mano también es dañino, incluso en pequeñas exposiciones, aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca, incluyendo eventos recurrentes en pacientes con infarto de miocardio previo.
No existe un consumo seguro de tabaco. Incluso fumar pocos cigarrillos al día eleva el riesgo cardiovascular.
El tabaco perjudica al sistema cardiovascular de varias formas: daña las paredes de las arterias, favorece la inflamación, altera los niveles de colesterol, espesa la sangre y facilita la formación de coágulos. Además, provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y la constricción de los vasos sanguíneos, favoreciendo la obstrucción de las arterias y la aparición de trombosis, lo que puede desencadenar eventos cardiovasculares graves.
Beneficios de dejar de fumar
Cuanto antes se abandona el tabaco, mayores son los beneficios, y contar con apoyo sanitario o tratamiento cuando es necesario aumenta las posibilidades de lograrlo. Cada intento cuenta y nunca es tarde para dejar de fumar.
Aunque el mayor beneficio se obtiene al dejarlo a edades tempranas, abandonarlo más adelante también reduce significativamente el riesgo cardiovascular y mejora la calidad de vida.
El riesgo de infarto y otras enfermedades del corazón empieza a disminuir poco tiempo después de dejar de fumar, especialmente durante los primeros 10 años, y continúa reduciéndose a largo plazo.
Ayudas para dejar de fumar
Dejar de fumar es una decisión personal y puede lograrse de distintas maneras: abandonando el tabaco de golpe, reduciendo su consumo poco a poco o preparándose durante un tiempo antes de dejarlo por completo. No existe una única forma correcta: la mejor es la que se adapta a cada persona.
Muchas personas lo consiguen por sí mismas, apoyándose en su motivación y en la ayuda de familiares o amigos. Es normal necesitar varios intentos antes de lograrlo definitivamente, y cada intento es un paso más hacia una vida sin tabaco.
Cuando se necesita apoyo extra, la terapia sustitutiva con nicotina es una opción eficaz y segura. Incluye parches, chicles, pastillas, inhaladores o aerosoles que ayudan a reducir los síntomas de abstinencia y facilitan el proceso.
Los cigarrillos electrónicos no son una alternativa segura: se han relacionado con mayor riesgo cardiovascular y aún se desconocen sus efectos a largo plazo. Además, pueden mantener la dependencia a la nicotina.
También existen medicamentos que aumentan de forma notable las probabilidades de éxito, como la vareniclina o el bupropión, siempre bajo supervisión sanitaria.
Dejar de fumar es una de las mejores decisiones para la salud. Si has intentado hacerlo sin éxito o crees que necesitas ayuda, consulta con tu médico o enfermera: pueden orientarte y ofrecerte el apoyo adecuado.
Concepción Fernández
Febrero 2026

