Valvulopatías

La sangre que fluye en el interior del corazón lo hace a través de las válvulas cardiacas, que se abren y se cierran de forma sincronizada para dejar pasar la sangre de una cavidad a otra, impidiendo que la sangre retroceda.

Las valvulopatías son las alteraciones estructurales o funcionales de una o varias válvulas cardiacas (Estenosis, la válvula se estrecha y dificulta el paso de la sangre – Insuficiencia, el cierre de la válvula es imperfecto – Prolapso, movimiento de las valvas en sentido anormal) lo que sobrecarga el corazón y provoca que trabaje por encima de la normalidad, llegando a provocar, acelerar o modificar, la insuficiencia cardiaca.

Las válvulas pueden estar afectadas desde el nacimiento (defecto congénito) o empezar a dar problemas en edades adultas o en la vejez (fiebre reumática, degeneración, calcificación, traumatismo, etc.); también se pueden infectar (endocarditis), por la colonización o invasión de las válvulas cardiacas o en el endocardio mural por un microbio, que conduce a la formación de vegetaciones voluminosas y friables. En la actualidad y como consecuencia del envejecimiento de la población, la causa más común de las valvulopatías es la degenerativa, debido al endurecimiento y acúmulo de calcio en las válvulas, que limita la movilidad y afecta al normal funcionamiento de las válvulas.

Puede haber estenosis valvular o insuficiencia valvular en una o más válvulas y puede haber estenosis e insuficiencia en una misma válvula y es posible tener un problema valvular durante décadas sin manifestar ningún síntoma incluso aunque el corazón esté ya funcionando mal, todo dependiendo   del grado de afectación de la válvula – Ligera: afectación mínima que sólo requiere seguimiento y no necesita  nunca tratamiento – Moderada: que requiere un seguimiento más estrecho y en algunas ocasiones requiere tratamiento – Severa: que requerirá tratamiento quirúrgico o percutáneo según las características del paciente.

En otros casos, sin embargo, los síntomas aparecen de repente, como:

  • Dificultad para respirar o para recuperar el aliento, sobre todo después de haber estado activo o al tenderse en la cama.
  • Sensación frecuente de mareo o debilidad para realizar las actividades normales.
  • Presión o peso en el pecho, sobre todo al estar activo o al salir al aire frío.
  • Palpitaciones cardíacas o sensación de que el corazón late irregularmente.
  • Edema en los tobillos, los pies o el abdomen.
  • Ganancia súbita de peso.
  • En la estenosis aórtica: disnea, síncope (pérdida de conciencia), dolor torácico y, en algunos casos, muerte repentina (poco frecuente).

El tratamiento de las valvulopatías puede ser sintomático, y si el tratamiento farmacológico no es efectivo, es necesario reparar la válvula dañada (cirugía), o sustituirla (técnica transcatéter o cirugía)

Consejos

  • Llevar un estilo de vida cardiosaludable, fomentar hábitos de vida saludables con la modificación de conductas de riesgo y el control de los factores de riesgo puede reducir los episodios cardiovasculares y la muerte prematura tanto en las personas con enfermedad cardiovascular establecida como en aquellas con alto riesgo cardiovascular debido a uno o más factores de riesgo.
  • Restringir la actividad que provoque cansancio y siempre evitar la actividad física después de las comidas o ante temperaturas extremas.
  • Un adecuado ajuste de las actividades diarias puede mejorar la calidad de vida y aminorar y/o reducir la frecuencia de los síntomas.
  • Informar siempre a cualquier médico que le atienda, en especial al dentista, porque posiblemente deba tomar un antibiótico antes de someterse a un procedimiento dental, para evitar la «endocarditis infecciosa».
  • No abandonar el tratamiento médico (para aliviar el dolor de los síntomas, reducir el esfuerzo del corazón y/o normalizar el ritmo del corazón)

Endocarditis infecciosa

La endocarditis infecciosa es la inflamación del revestimiento interno de las válvulas y cavidades cardiacas (endocardio), producida por la infección por un microorganismo, generalmente bacterias, que crecen formando unas estructuras características conocidas como vegetaciones. La endocarditis infecciosa es una enfermedad que compromete con mucha frecuencia a pacientes con enfermedad valvular previa o con prótesis valvulares sometidos a procedimientos diagnósticos y terapéuticos, asociada a mortalidad y complicaciones graves.

Los microorganismos pueden penetrar en el torrente sanguíneo siempre que se afecte la integridad de la piel o las mucosas, como ocurre en procedimientos dentales que implican sangrado, procedimientos del tracto respiratorio (adenoidectomía, amigdalectomía, broncoscopia con broncoscopio rígido…), procedimientos del tracto gastrointestinal (esclerosis de varices esofágicas, dilatación esofágica, cirugía del tracto biliar, operaciones quirúrgicas que involucran mucosa intestinal…) y procedimientos genitourinarios (cistoscopias, dilatación uretral, sondaje uretral si existe infección urinaria, cirugía uretral si existe infección urinaria, cirugía prostática, histerectomía vaginal, parto vía vaginal con infección…).

 La forma clínica de presentación puede ser aguday rápidamente progresiva, en días o algunas semanas causada por gérmenes muy agresivos o iniciarse en forma subaguda, con febrícula y sin síntomas específicos a lo largo de semanas o meses, causada por gérmenes de escasa virulencia.

Consejos

  • Conocer los signos y síntomas frecuentes de la endocarditis (fiebre, escalofríos, sudoración nocturna, malestar general, disminución del apetito, fatiga, debilidad, dolor en el pecho al respirar, Hinchazón en los pies, las piernas o el abdomen y/o molestias músculo-esqueléticas).
  • Consulta con el médico inmediatamente si tienes cualquier signo o síntoma, especialmente fiebre que no desaparece, fatiga inexplicable, cualquier tipo de infección en la piel, heridas abiertas o llagas que no se curan correctamente, especialmente, si presentas factores de riesgo para esta infección grave, como un defecto cardíaco o un caso anterior de endocarditis
  • Higiene dental: cepíllate los dientes, encías y lengua, usa hilo dental con frecuencia, vigilando que no haya heridas ni sangrado además de realizar controles bucodentales regulares con tu dentista.
  • Evita procedimientos que puedan provocar infecciones en la piel, como tatuajes y piercings corporales.
  • PROFILAXIS DE LA ENDOCARDITIS BACTERIANA EN PACIENTES PORTADORES DE PRÓTESIS VALVULAR CARDIACA.
  • Vacunación contra neumococo y gripe en los pacientes que padecen valvulopatías para disminuir la morbimortalidad asociada a estos gérmenes y reducir el riesgo de padecer enfermedad invasiva y, con ello, de endocarditis.