|
Resumen |
El dolor debe ser considerados en dos aspectos: a) el dolor como signo de
alarma, o consecuencia de una situación patológica de peligro (dolor
secundario a isquemia miocárdica, disección aórtica, tromboembolismo
pulmonar...), y b) el dolor, de forma genérica, como responsable del
sufrimiento, sea cual sea su origen. En este línea, cabe exponer cinco
ideas generales: 1) El dolor es una experiencia humana universal. De
hecho, es el motivo más frecuente para la demanda de cuidados sanitarios,
así como la primera señal de múltiples patologías. 2) El dolor es siempre
una experiencia subjetiva. Sólo el que la sufre, la puede medir.
Los pacientes tienen siempre un dolor real. Se puede definir así el
dolor: El dolor es lo que cualquier persona dice que existe siempre que el
que lo sufre dice que existe. 3) La ausencia de signos físicos o
comportamentales de dolor, no nos autoriza a concluir la inexistencia de
dolor. Cada paciente es un mundo. El fenómeno de adaptación al
dolor puede, además, hacer desaparecer los signos acompañantes. No
siempre el dolor cursa con los mismos síntomas. 4) El dolor puede ser
una forma de comunicar experiencias emocionales. No podemos ser meros
espectadores ante el dolor de los enfermos. 5) Aunque el control del dolor
es multidisciplinar, la sociedad ha reconocido que el papel de la enfermera
es la piedra angular en el tratamiento del dolor. |
|
Referencia electrónica |
Gómez Palomar MJ.
«Actitud de la enfermera ante el
dolor», Boletín informativo de la AEEC 6:16 (1999), pp.
11-12 [en línea].
Internet: <http://www.enfermeriaencardiologia.com/revista/1603.pdf>
[es].
© Desde 1999.
Asociación Española de Enfermería en Cardiología
[Consulta: día mes año] |