|
Resumen |
Es posible que en algún momento la enfermera clínica deba
dar asistencia a un paciente con infarto agudo del miocardio, teniendo en
cuenta que en nuestro país la enfermedad coronaria es la segunda causa de
muerte según los últimos datos publicados por el Departamento Administrativo
Nacional de Estadística (DANE). En la fase aguda el paciente es instalado en
una unidad de cuidado intensivo (UCI) o en una unidad de cuidado coronario (UCC)
para mantenerlo bajo monitorización continua durante un período variable,
con el fin de valorar su evolución y prevenir la presencia de
complicaciones.
Para esto la intervención de la enfermera cobra importancia; es así como la
enfermera debe contar con los conocimientos y preparación suficientes para
orientar en forma oportuna todos sus esfuerzos, no solamente hacia brindar
el tratamiento específico a la persona con infarto, sino también hacia la
prevención y detección temprana de sus complicaciones.
Los datos sobre los cuales se establece el diagnóstico médico son clínicos,
electrocardiográficos y de laboratorio, herramientas en las que se basa la
enfermera para realizar su intervención. La Intervención de enfermería se
presta al paciente y a su familia mediante elementos interactivos del
proceso de enfermería: observación, diagnóstico de enfermería,
planificación, intervención y evaluación.
La observación y valoración física realizada por la enfermera se inicia con
la asistencia al dolor; debe valorar el tipo de dolor, localización,
duración y causa que lo desencadena. El significado del dolor para el
paciente y el resultado de la respuesta emocional son factores esenciales
para que la enfermera lo asista. El miedo y la ansiedad producida por el
dolor pueden aumentar el trabajo y la frecuencia cardíaca por estimulación
simpática.
El examen físico revela información sobre la situación actual del paciente.
Los datos obtenidos son correlacionados con los hallazgos clínicos y de
laboratorio sobre los cuales se establece el plan de cuidados de enfermería.
Es importante que la enfermera valore minuciosamente la presión arterial, la
frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la temperatura, ya que el
paciente con infarto agudo del miocardio en la fase aguda presenta cambios
muy específicos en relación con éste e igualmente la enfermera debe estar en
capacidad de realizar su análisis e interpretación.
Respecto a los medios de diagnóstico que se emplean para confirmar la
presencia del infarto están las enzimas cardíacas y el electrocardiograma,
siendo su control y análisis responsabilidad de la enfermera. Igualmente
está el control de gases arteriales el cual permite evaluar la oxigenación y
el balance ácidobásico, guiando el tratamiento y asegurando una oxigenación
óptima.
Con base en los hallazgos y datos enunciados la enfermera identifica y
define los problemas reales y/o potenciales que presenta el paciente con
infarto agudo del miocardio en la fase aguda. Para cada uno planea
actividades que conduzcan a su solución y de esta forma prevé que la
atención proporcionada sea de calidad. |
|
Referencia electrónica |
Ariza Olarte C.
«Atención de enfermería al paciente con infarto agudo del miocardio en la
fase aguda»,
Enfermería en Cardiología 8:24 (2001), pp. 33-40 [en línea].
Internet: <http://www.enfermeriaencardiologia.com/revista/2405.pdf>
[es].
© Desde 2001.
Asociación Española de Enfermería en Cardiología.
[Consulta: día mes año] |