Entrevista a Miriam Rossi

Miriam Rossi López, socia nº 1869 de la AEEC, es enfermera del CHUAC y fue directora del Comité Científico de la AEEC desde octubre de 2018 hasta octubre de 2020.

Sobre tu faceta de enfermera, ¿nos puedes hacer una breve semblanza de tu recorrido profesional?

Mi trayectoria profesional ha estado vinculada en su mayor parte al paciente crítico y a la cardiología en el CHUAC. Trabajé unos 10 años en la UCI Cardiaca, 1 año y medio en la consulta de ecocardiografía y en mis comienzos pasé un verano en la planta de hospitalización de cardiología. También he estado 2 años en el ámbito de la gestión y ahora llevo 1 año en Reanimación. Además soy profesora asociada desde hace más de seis años en la Escuela Universitaria de Enfermería de A Coruña.

¿Cómo te integraste en la AEEC? ¿Qué despertó tu interés por el Comité Científico?

Todo empezó en el congreso de la AEEC que se celebró en Coruña en 2011. Junto a cuatro compañeros de la UCI nos animamos a ir y a presentar un par de trabajos. La experiencia fue tan buena que los siguientes años no nos perdimos uno, Canarias, Girona, Murcia… guardo un recuerdo estupendo de esos congresos. Y en el 2015 cuando se convocaron plazas para el Comité Científico pensé que era una gran oportunidad para seguir aprendiendo y allí me embarqué.

Ahora, una vez liberada de alto grado de compromiso con la AEEC, ¿tienes algún proyecto en mente?

Bueno, siempre hay cosas, jaja. Pero por ahora me he volcado más en la docencia, llevo unos años en una academia preparando a enfermeras y TCAEs para las oposiciones de varias comunidades, y en unos meses empezaremos también a preparar a futuras EIR, así que no me aburriré… También voy a participar dentro de unos meses como docente en el primer Curso de Experto en Técnicas Cardiovasculares Avanzadas para enfermeras, avalado por la AEEC, que es algo que me apetece mucho.

¿Cómo se lidera un comité científico en una época tan dura como la vivida en tu cargo como directora?

Pues no ha sido fácil, sobre todo este último año, claro. Intentar sacar las cosas a flote, con la que estaba cayendo y con tanta incertidumbre ha supuesto un gran esfuerzo. Todos los miembros del Comité Científico estábamos muy comprometidos, pero a veces ha sido difícil intentar pensar en otra cosa que no fuera en la terrible situación que estábamos viviendo en los hospitales. Varios miembros del Comité han trabajado en primera línea y llegaban a casa en las condiciones que llegaban, por lo que, aunque las tareas había que realizarlas, teníamos que tener cierta flexibilidad. Por otro lado, no considero que lo haya liderado sola, siempre tuve a mi lado a Gemma Berga, en ese momento subdirectora del Comité y gran amiga; lo hemos consensuado absolutamente todo juntas y la verdad es que así se hizo todo mucho más sencillo. Hemos hablado tantas y tantas horas por teléfono que sin duda es lo que más echo de menos. Y por supuesto, también he tenido siempre el apoyo incondicional de las Presidentas, primero de Concha Fernández y luego de Silvia Pérez, trabajadoras incansables y que se han dejado la piel (y se la siguen dejando) para que todo funcione a la perfección.

Sin lugar a duda, uno de los cambios más importantes durante tu mandato, ha sido la realización del Congreso conjunto SEC-AEEC. ¿Cómo lo viviste?

Fue un reto apasionante, creo que lo viví a partes iguales entre el miedo y la ilusión. Llevaba tres años en el Comité Científico, y teníamos todo muy bien estructurado, fechas, tipos de trabajo, formato de las sesiones… Y de repente llegué a una Dirección, donde no te digo que había que empezar de cero, pero sí donde teníamos que cambiar todo en un tiempo reducido. Empezamos a trabajar con una nueva secretaría técnica, no teníamos más que reuniones para intentar que entre todos no se nos escapara nada, se hizo también el cambio de estatutos… La Junta trabajó muchísimo, ya que la exigencia era muy alta; había que conseguir por todos los medios que las enfermeras no perdiéramos autonomía en un congreso en el que íbamos a ser una clara minoría, y a la vez, que pudiéramos beneficiarnos de la colaboración con la SEC. Y no te discuto que este fuera un cambio importante, pero no sé yo si aún fue un cambio mayor el del siguiente año. El pasar de un congreso presencial a uno virtual, en tan poco tiempo fue algo brutal. Empezamos a organizar el congreso cuando la pandemia no había llegado, ya se habían hecho reuniones presenciales, propuesto mesas y hasta hablado con ponentes. Y de repente todo se truncó. Enseguida se vio que un congreso presencial iba a ser imposible y se empezó a trabajar en el paso a virtual, pero inicialmente se iba a hacer con el formato e-cardio, es decir, iba a haber una serie de platós donde ponentes y moderadores nos desplazaríamos a Madrid o Barcelona, y las sesiones serían en directo. Pero después del verano, y a falta de poco más de un mes de la fecha del congreso, la evolución de la pandemia también hizo esto inviable, con lo cual se decidió que las ponencias tendrían que ser grabadas y solo algunas en las que todos los participantes fueran de esas dos ciudades y no conllevara un traslado serían en directo. Esto afectó también a las presentaciones de las comunicaciones, que se pasó de tener una mesa con su correspondiente moderador y en donde los asistentes podían hacer preguntas y se generaba un debate, a que simplemente fueran grabadas y se pudiera acceder a su visualización en cualquier momento del congreso. Hubo que anular también una mesa interactiva que ya estaba preparada, además de algún taller práctico que ya se había cancelado previamente. Fue una locura, y el esfuerzo, enorme.

Y uno de los más duros, (por motivos políticos en el 2019 y por la pandemia este año) fue el no poder asistir de manera presencial a ningún congreso. ¿Cómo se lleva eso, después de un trabajo tan duro para organizar, de manera excelente, un congreso?

Sin duda es la espinita que me ha quedado. La organización de un congreso evidentemente supone como ya he dicho muchísimo esfuerzo, la inversión de un gran número de horas, infinitas llamadas, reuniones, noches en vela… Así que poder estar allí y ver el fruto del trabajo de tanta gente en primera persona siempre es un premio. Además, está por supuesto la parte social, charlar cara a cara y abrazar a tus compañeros está claro que es un momento muy esperado. Me cogió en un momento personal complicado, había sido madre hacía muy poquitos meses y al ser tantos días la idea era viajar acompañada… pero tal y como se puso la cosa justo dos días antes del congreso, con tantos disturbios, huelgas y esa tremenda inestabilidad, creo que tomé la decisión más responsable y acertada. Desde casa seguí trabajando con mis compañeras redistribuyendo mesas, ponentes y moderadores, porque mucha más gente no pudo asistir, y al final, a pesar de ese marco tan inesperado, el congreso fue un éxito. Y bueno, siempre quedaba pensar en el congreso siguiente, que hubiera sido en Mallorca… pero ya ves, ¡esta vez fue la COVID-19 la que cambió los planes!

¿Cuáles han sido los logros más importantes que has conseguido? ¿Te hubiera gustado conseguir algún otro en concreto?

Considero que en estos años hemos conseguido elevar el contenido científico de los congresos, tanto de las mesas como de los trabajos presentados. No todo vale, y si queremos seguir avanzando tenemos que velar por la calidad científica y profesional de las actividades relacionadas con la investigación en cardiología. Por otro lado, cada vez se da más importancia a la necesidad de un trabajo interdisciplinar; la atención al paciente cardiológico se concibe como un trabajo en equipo que involucra al cardiólogo y a las enfermeras, además de otros profesionales sanitarios. Y en el último congreso tuvimos hasta siete mesas conjuntas en las que nuestra participación fue más que exitosa. Destacar que por primera vez tuvimos la oportunidad de que una enfermera estuviera presente en la mesa más potente, en la Cardioactualidad que cierra el congreso, y Gemma Berga consiguió de una manera impecable resumir lo más significativo de los avances en cada ámbito de las distintas subespecialidades de la enfermería en cardiología. Creo que se han podido sentar las bases para que nuestra participación sea imprescindible cada año, lo que considero un logro de la AEEC del que podemos estar muy orgullosas. Siempre se puede aspirar a conseguir más cosas, pero la dirección del comité científico es relativamente corta, solo dos años, y el haber ayudado a conseguir que las enfermeras siguiéramos siendo protagonistas en nuestro congreso y haber afianzado nuestra participación es algo con lo que me voy realmente satisfecha. Pero nuestro trabajo no es solo lo relacionado con el congreso nacional, también hemos asentado nuestra participación en el congreso virtual anual del eCardio, seguimos colaborando en las Reuniones de los grupos de hemodinámica, electrofisiología y estimulación cardiaca e insuficiencia cardiaca, en revisiones de artículos para la revista de Enfermería en Cardiología, becas, premios y en diferentes proyectos que van saliendo. Y tenemos cada vez una colaboración mucho más activa con la SEC; ya habían abierto las puertas a que una enfermera formara parte del Grupo de Trabajo de Revisión de Guías Clínicas, pero en los últimos dos años se consiguió además poner a una enfermera de autora en cada guía que se revise, algo tan lógico como fundamental.

¿Crees que la enfermería en cardiología ha avanzado positivamente en los últimos años? ¿Qué les dirías a las enfermeras de la AEEC y a la Junta Directiva?

Creo que vamos por buen camino y que hay que seguir trabajando en esta línea, porque con el compromiso de todos los miembros de la Asociación se van a seguir consiguiendo metas.

Las enfermeras en cardiología en estos años, a través de las sociedades y asociaciones científicas, universidades e instituciones sanitarias, han promovido una extensa formación específica, con un alto nivel competencial, relacionada con la enfermedad cardiovascular. En la actualidad se desarrollan cursos de especialización y máster que abarcan los distintos campos de la enfermera en cardiología, así como formación en cuidados básicos del paciente hospitalizado.

Además, la evolución de la investigación y producción científica de la enfermería cardiológica es una realidad actual que se evidencia por la existencia de la revista científica de la AEEC, publicaciones en revistas de impacto, participación en grupos multidisciplinares de investigación, desarrollo de grupos de trabajo y encuentros científicos de las distintas áreas del cuidado al paciente con enfermedad cardiovascular,y también el acceso al doctorado mediante diversas hojas de rutas, así como la concesión de becas de investigación de diferentes instituciones públicas y privadas.

Hay que destacar también en estos años el logro de la acreditación de las enfermeras de hemodinámica, ya que hay que seguir trabajando en el perfil profesional. Esta acreditación es un ejemplo para otras áreas de la cardiología, que ya están trabajando en ello, como electrofisiología e insuficiencia cardiaca, porque la especialización de la enfermería consolida el valor de la formación continuada como un elemento de reconocimiento que contribuye a reforzar nuestras capacidades en la resolución de los problemas de la práctica diaria. Y por supuesto, no puedo dejar de hablar del estudio MAREC, que ha hecho un gran diagnóstico de la enfermería en la atención cardiológica de España. Determinó la situación relativa a los recursos disponibles, participación, tareas y nivel de autonomía de la enfermera en cardiología en las áreas de hemodinámica, electrofisiología, insuficiencia cardiaca y rehabilitación cardiaca y puso de manifiesto que se está aún lejos del aprovechamiento óptimo de la aportación de la enfermera en cardiología y que existe aún mucho margen de mejora al respecto. Puede ser un punto de partida para conseguir, algún día, la ansiada especialidad.

¿Crees que las redes sociales nos están ayudando en la divulgación del conocimiento y en la visibilidad a la profesión enfermera?

Por supuesto que sí, pero aún queda mucho por hacer. Promocionar la investigación y mantener una comunicación adecuada con otros profesionales y ciudadanos a través de las redes sociales y los medios son esenciales para mostrar una imagen más clara del cuidado enfermero, pero esa comunicación tiene que ser con rigurosidad y evidencia científica. Es importante comunicar de forma masiva a nuestros pacientes y a la sociedad nuestros cuidados, lo que realizamos día a día. Cada email, tweet, publicación en Facebook, puede ayudarnos a mostrar y visibilizar lo que hacemos, y llegar a un mayor número de personas. La mayoría de las imágenes públicas de las enfermeras están repletas de estereotipos, por lo que hay que motivar a realizar iniciativas para conseguir que los medios destaquen las habilidades, el conocimiento y la formacion que poseen las enfermeras, con el objetivo de influenciar en la opinión pública a nivel nacional. Tenemos que saber reconocer y evitar la discriminación y sobre todo la invisibilidad de nuestro colectivo, como profesionales independientes, en la prensa escrita. Este debe ser un objetivo a alcanzar.

¿Qué crees que es necesario mejorar en los liderazgos de Enfermería para tener mayor voz política como profesión?

Las enfermeras representamos más de la mitad del personal sanitario mundial y somos vitales para hacer realidad la visión de la cobertura sanitaria universal; tenemos un papel fundamental en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, en la educación a la población y ayudamos a promover el bienestar. Así que hemos de conseguir tener una mayor influencia en salud, es decir, tener una influencia real en los sistemas de salud, y a ello, sumar la información a la población de las funciones que tenemos las enfermeras de forma independiente, incluyendo a la sociedad y a los políticos en el proceso.

No hay ninguna duda de que las enfermeras debemos participar en la toma de decisiones políticas, como extensión y expresión lógicas de los cuidados, y en particular, cuando se afronta el tema de la asignación de recursos y el acceso a la atención de salud. Pero creo que un gran problema es el escaso autoconvencimiento del potencial que tenemos. Las enfermeras estamos en todo el proceso sanitario, somos fundamentales para los resultados en salud, pero el impacto social de los cuidados enfermeros no está medido. Por ello sería necesario que en la toma de decisiones que hacemos día a día, quedara constancia del impacto en salud que tenemos. Estamos al mismo nivel formativo que otros profesionales y se debería incluir siempre la figura enfermera en todas las comisiones de salud.

¿Cree que las enfermeras en esta pandemia podemos conseguir un cambio para bien en el futuro? ¿Es una oportunidad? ¿La hemos aprovechado? ¿Tienes alguna idea al respecto?

Sin duda creo que está claro que esto es una oportunidad para un mayor desarrollo de la profesión. La pandemia ha representado un reto hasta ahora desconocido para nuestro sistema sanitario y una parte significativa de la adaptación a esta crisis ha correspondido a la gestión de enfermería. Durante este período las enfermeras hemos adquirido un total protagonismo, no solo por el cuidado hacia los pacientes, sino también por la labor imprescindible en la sociedad.Se ha podido comprobar la necesidad de una ratio adecuada para ofrecer unos cuidados de calidad, pero también la necesidad de cuidar a nuestros profesionales que obtienen una formación tremenda en nuestro país y emigran por falta de oportunidades, por contratos precarios, por retribuciones que no son acordes a los riesgos que se asumen etc.  Una de nuestras características principales es la capacidad de adaptación en tiempo record ante cualquier situación nueva, que ha puesto a nuestra profesión en lo más alto de su desempeño. Pero para aprovechar esta oportunidad las enfermeras debemos seguir trabajando juntas en todos los niveles, es la única manera de avanzar y de llegar a donde nos propongamos.