La cirugía cardíaca es la especialidad que se encarga de tratar enfermedades del corazón y de los grandes vasos sanguíneos mediante una intervención quirúrgica realizada por un cirujano cardíaco.
Se utiliza para tratar problemas como las obstrucciones de las arterias coronarias, las enfermedades de las válvulas del corazón, algunas malformaciones congénitas, enfermedades de la aorta o, en casos avanzados, realizar un trasplante cardíaco.
Según el problema que se quiere tratar, existen diferentes tipos de cirugía:
- Bypass coronario o derivación coronaria: Cuando las arterias del corazón están obstruidas, para crear una nueva vía que lleve correctamente sangre al músculo cardíaco.
- Cirugía valvular: Para reparar o sustituir una válvula cardíaca que no funciona bien.
- Cirugía de cardiopatías congénitas: Corrige defectos del corazón presentes desde el nacimiento.
- Cirugía de la aorta: Para reparar aneurismas, disecciones o estrechamientos de la arteria principal del cuerpo.
- Trasplante cardíaco: En enfermedades cardíacas graves, cuando otros tratamientos ya no son suficientes.
- Otros procedimientos: Tratamiento de arritmias, tumores cardíacos, problemas del pericardio o implante de marcapasos y desfibriladores.
La cirugía cardíaca puede hacerse mediante distintas técnicas, según cada paciente y su enfermedad:
- Cirugía convencional o a corazón abierto: se accede al corazón abriendo el esternón. En muchos casos se utiliza una máquina -CIRCULACIÓN EXTRACORPÓREA- que sustituye temporalmente la función del corazón y los pulmones durante la intervención.
- Cirugía sin bomba o con corazón latiendo: permite realizar algunos procedimientos, como el bypass, sin detener el corazón.
- Cirugía mínimamente invasiva: se hace mediante incisiones pequeñas, lo que suele reducir el dolor, el sangrado y acelerar la recuperación.
- Cirugía robótica cardíaca: es una técnica avanzada y mínimamente invasiva que ofrece gran precisión y mejores resultados estéticos.
- Procedimientos por catéter: Permiten tratar algunas válvulas o defectos del corazón sin abrir el tórax, a través de un catéter introducido por una arteria o vena.
Gracias a los avances médicos y tecnológicos, la cirugía cardíaca es hoy un tratamiento cada vez más preciso, seguro y adaptado a las necesidades de cada paciente. El tipo de intervención se decide de forma individual, valorando siempre cuál es la opción más adecuada para obtener el mejor resultado y favorecer una recuperación más rápida.
La preparación antes de una cirugía cardíaca es fundamental para reducir riesgos y favorecer una recuperación más rápida. Su objetivo es que el paciente llegue a la intervención en las mejores condiciones posibles.
Siempre que la situación clínica lo permita, se recomienda mantener una actividad física adaptada y realizar ejercicios respiratorios, incluyendo el uso del incentivador respiratorio, para mejorar la función pulmonar y prevenir complicaciones tras la cirugía.
Es importante cuidar el estado nutricional, controlar enfermedades como la diabetes o la anemia, y mantener una adecuada higiene bucal y corporal. Abandonar el tabaco y evitar el alcohol antes de una cirugía programada mejora de forma significativa la evolución posterior.
Asimismo, es imprescindible seguir estrictamente las indicaciones médicas respecto a la medicación habitual, especialmente en el caso de anticoagulantes, antiagregantes o antiinflamatorios.
Una adecuada preparación preoperatoria contribuye a una cirugía más segura y a una recuperación más eficaz.
Concepción Fernández
Febrero 2026
