La parada cardiorrespiratoria se define como la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la circulación y respiración espontánea, lo que ocasiona el cese del suministro de oxígeno al cerebro y otros órganos vitales, ocasionando daños irreversibles e incluso la muerte si no se realiza una intervención rápida, eficaz y adecuada.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) consiste en maniobras sencillas que ayudan a mantener la circulación y la oxigenación de una persona que ha sufrido un paro cardiorrespiratorio hasta que llegan los servicios de emergencia o se utiliza un desfibrilador. Su objetivo principal es proteger órganos vitales, especialmente el cerebro.
En España se producen alrededor de 30.000 paradas cardiacas cada año, la mayoría fuera del hospital, donde no suele haber personal sanitario. Actuar de forma precoz, antes de que lleguen los equipos de emergencias, puede aumentar la supervivencia hasta un 70%, por lo que es fundamental que la población sepa realizar una RCP básica.
Reconocer de forma inmediata una parada cardiaca -cuando una persona no responde y no respira con normalidad o solo jadea- iniciar la RCP sin demora y si es posible, el uso precoz de un desfibrilador es esencial para revertir la situación. Cada minuto de retraso en iniciar la RCP y usar el desfibrilador reduce las probabilidades de supervivencia en un 10%.
Ante una persona inconsciente que no respira, lo primero es comprobar que el entorno sea seguro, llamar al 112 y comenzar de inmediato las compresiones torácicas, fuertes y rápidas, en el centro del pecho. En adultos, se recomienda un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto y una profundidad de 5 a 6 centímetros, sin interrumpirlas hasta la llegada de los servicios de emergencia o la disponibilidad de un desfibrilador.
Al contactar con el 112 es importante informar de que la persona está inconsciente y no respira, indicar el tiempo transcurrido, explicar lo ocurrido si se ha presenciado y proporcionar la ubicación exacta para facilitar una rápida asistencia. Emergencias nos irá indicando en todo momento lo que debes hacer y te indicarán la situación del DESA más cercano.
Actuar rápido, usar el desfibrilador y comenzar las compresiones de inmediato puede salvar vidas y reducir secuelas neurológicas irreversibles. Por eso, la formación de la población es una herramienta clave de salud pública. Actualmente existen numerosos programas educativos que enseñan a reconocer una parada cardiaca y a actuar de forma inmediata. También existen programas homologados de formación en el uso de desfibriladores semiautomáticos para personal no sanitario.
La formación en RCP desde la escuela y en la población general aumenta significativamente la supervivencia tras paro cardíaco extrahospitalario
Cómo actuar ante una posible parada cardiorrespiratoria
1. Comprueba si responde
Háblale fuerte y sacúdela suavemente por los hombros. Si responde, está consciente. Valora si necesita ayuda médica y permanece con ella hasta que llegue asistencia.
2. Si no responde, comprueba si respira (máx. 10 segundos) Si no hay sospecha de lesión cervical, colócala boca arriba e inclina suavemente la cabeza hacia atrás levantando el mentón para abrir las vías respiratorias.
Observa si el pecho se mueve, escucha su respiración y siente el aire en tu mejilla.
3. Actúa según lo que observes
Respira → colócala de lado (posición lateral de seguridad), llama al 112 y vigila su
estado hasta que llegue ayuda.
No respira → llama al 112 y empieza de inmediato la RCP.
↓
Realiza compresiones torácicas
- Fuertes y rápidas, en el centro del pecho
- Ritmo: 100–120 por minuto
- Continúa hasta que llegue ayuda o haya un desfibrilador
⏱ Cada minuto cuenta: retrasarse reduce la supervivencia un 10%.
Muy importante: valorar que hay signos de vida cada 2 minutos.
Si hay más de una persona para realizar la RCP se puede alternar para evitar el cansancio, siempre que no se interrumpan las maniobras (el segundo reanimador se situará por detrás del primero y colocará las manos según lo explicado en el mismo momento que las retire el primero) para mantener un ritmo constante hasta que lleguen los servicios de emergencias.
Uso del desfibrilador
Es fundamental continuar las compresiones torácicas mientras se prepara el desfibrilador y reanudar la RCP inmediatamente después de la descarga, minimizando las pausas en las compresiones.
- Enciende el DEA y sigue sus instrucciones de voz
- Coloca los parches en el pecho:
- uno bajo la clavícula derecha
- otro en el costado izquierdo, bajo la axila
- No toques a la persona mientras el desfibrilador analiza el ritmo cardiaco
- Sigue las instrucciones visuales y auditivas del dispositivo
- Si indica descarga → aléjate y pulsa el botón rojo intermitente para llevarla a cabo
- Reanuda la RCP de inmediato tras la descarga (o si no la recomienda)
👥 Si hay más de una persona: no interrumpir las compresiones hasta el momento exacto de la descarga.
Concepción Fernández
Actualizado febrero 2026

